12,000 kilómetros!
Venus es el segundo planeta desde el Sol y el vecino planetario más cercano de la Tierra. Tiene unos 12 100 kilómetros de diámetro, el 95 % del ancho de la Tierra. Venus es casi perfectamente esférica, así que ese ancho es el mismo medido por el ecuador que de polo a polo.
La NASA da a Venus un radio medio de 6 051,8 kilómetros, lo que equivale a 12 104 kilómetros de diámetro. La NASA indica el mismo radio en el ecuador y en los polos. La Tierra, en cambio, es unos 43 kilómetros más ancha en el ecuador que de polo a polo.
Unas nubes densas ocultan la superficie, así que la sonda Magallanes de la NASA la cartografió con radar, en una misión que terminó en 1994. Venus tiene aproximadamente el 81 % de la masa de la Tierra, y la gravedad en su superficie es aproximadamente el 90 % de la terrestre. Venus se parece a la Tierra en tamaño y estructura, y la NASA señala que a veces se la llama «la gemela malvada de la Tierra».
Venus es el planeta más caliente del Sistema Solar, incluso más que Mercurio, que está más cerca del Sol. Su superficie está a unos 467 °C, temperatura suficiente para fundir el plomo. La atmósfera espesa, formada sobre todo por dióxido de carbono, retiene el calor en lo que se llama un efecto invernadero descontrolado. Sobre la superficie flotan nubes de ácido sulfúrico.
En la superficie, la presión del aire es unas 93 veces la que hay al nivel del mar en la Tierra. Es como estar a más de 930 metros bajo el agua. La Unión Soviética envió una serie de sondas Venera entre 1961 y 1984. Diez llegaron a la superficie, y la que más duró funcionó durante dos horas.
Venus gira sobre su eje muy despacio y hacia atrás en comparación con la mayoría de los planetas. Un giro completo dura 243 días terrestres, más que los 225 días que tarda en dar la vuelta al Sol. Visto desde la superficie, el Sol saldría por el oeste y se pondría por el este. Como Venus gira sobre sí misma y orbita a la vez, un día de amanecer a amanecer dura unos 117 días terrestres.
Desde la Tierra, Venus es el objeto más brillante del cielo nocturno después de la Luna. Observada con un telescopio durante muchos meses, muestra fases como las de la Luna. Las observaciones de Galileo de estas fases fueron una prueba clave de que los planetas orbitan alrededor del Sol.