1.1 billones de kilómetros!
La nebulosa Stingray es una nebulosa planetaria: una envoltura de gas incandescente expulsada por una estrella moribunda e iluminada por la estrella caliente que queda en su centro. En 1998, la NASA la describió como la nebulosa planetaria más joven conocida. Según la estimación más reciente, mide aproximadamente 1,1 billones de kilómetros de ancho. Su distancia a la Tierra es incierta, así que las estimaciones publicadas de su ancho van de unos 0,56 a 1,5 billones de kilómetros.
Se espera que las estrellas corrientes como el Sol terminen su vida formando nebulosas planetarias. Desde la Tierra, la Stingray parece diminuta: su anillo interior brillante mide solo unos 1,6 segundos de arco de largo, donde un segundo de arco es 1/3 600 de grado. No se pudo ver ningún detalle de ella hasta que la observó el telescopio espacial Hubble.
Para convertir ese ángulo en un tamaño real hace falta la distancia, y las estimaciones de esta van de unos 2 700 a 19 000 años luz. Un año luz es la distancia que recorre la luz en un año, unos 9,46 billones de kilómetros. Un estudio del Hubble de 1998 usó 18 000 años luz, con lo que la nebulosa resultaba de unos 1,5 billones de kilómetros de ancho.
Estudios posteriores situaron la estrella más cerca. Uno de 2014 halló unos 5 200 años luz y un ancho de unos 0,56 billones de kilómetros. Un estudio de 2017 adoptó unos 8 200 años luz, y su modelo del gas incandescente mide unos 1,1 billones de kilómetros, o 0,12 años luz, de ancho.
Entre 1971 y 2002, la estrella central de la nebulosa, llamada SAO 244567, se calentó de menos de 22 000 a unos 60 000 grados Celsius. El gas que la rodea empezó a brillar como nebulosa planetaria, probablemente a principios de la década de 1980. Su forma, parecida a la de una raya, dio nombre a la nebulosa.
Las imágenes del Hubble muestran un anillo brillante de gas alrededor de la estrella, con burbujas de gas expulsadas por encima y por debajo del anillo. Dentro de la nebulosa hay una segunda estrella, compañera de la central.
Imágenes del Hubble tomadas con 20 años de diferencia, en 1996 y 2016, muestran que la nebulosa se apaga y cambia de forma. La luz que emite su oxígeno se redujo en un factor de casi 1 000. Los bordes ondulados que sugerían una raya casi han desaparecido, y el anillo interior, antes brillante, parece encogerse a medida que se apaga.
La pérdida de brillo refleja cambios en la estrella central, que se ha ido enfriando y emite menos de la radiación que hace brillar el gas. Una hipótesis es que su calentamiento anterior se debió a un breve destello de fusión del helio, la unión de núcleos de helio que libera energía, en una capa alrededor del núcleo de la estrella. En 2020, los astrónomos estimaron que, al ritmo al que se apaga, la nebulosa apenas sería detectable dentro de 20 o 30 años.