400 nanómetros!
El violeta es el color de las longitudes de onda más cortas de la luz que pueden ver las personas. El explorador muestra luz violeta con una longitud de onda de 400 nanómetros, cercana a la más corta que pueden detectar los ojos humanos. Un nanómetro es una milmillonésima de metro.
La luz viaja como una onda, y su longitud de onda es la distancia de una cresta de la onda a la siguiente. Cada color de luz tiene una longitud de onda distinta. Cuando la luz blanca atraviesa un prisma, los colores se separan y forman un arcoíris, con el rojo en un extremo y el violeta en el otro.
Los ojos humanos suelen detectar longitudes de onda de unos 380 a 700 nanómetros. El violeta está en el extremo corto, en torno a los 380 nanómetros, y el rojo en el extremo largo, en torno a los 700 nanómetros. Así que 400 nanómetros es luz violeta cercana al borde de lo que pueden ver las personas.
Ese borde no es nítido. La Comisión Internacional de la Iluminación, que establece normas para medir la luz, afirma que no existen límites precisos para la luz visible. Esto se debe a que fuentes muy brillantes se ven a veces con longitudes de onda inferiores a 400 nanómetros. La comisión sitúa el límite corto en algún punto entre 360 y 400 nanómetros.
Los conos del ojo actúan como receptores sintonizados con la estrecha banda de longitudes de onda visibles. El ojo responde mucho menos al violeta que a la parte central de esa banda. A la luz del día, la luz de 400 nanómetros se ve con solo alrededor de 1/2 500 del brillo de una luz verde de la misma potencia a 555 nanómetros, la longitud de onda a la que el ojo es más sensible. Por eso la luz violeta parece tenue junto a una luz verde de la misma potencia.
La luz con longitudes de onda más cortas que el violeta se llama luz ultravioleta. La banda contigua a la luz visible, la UV-A, va de 315 a 400 nanómetros. Algunos insectos, como los abejorros, pueden ver la luz ultravioleta cercana, que normalmente los ojos humanos no pueden ver.
En 1801, Johann Ritter demostró la existencia de esta luz invisible. Sabía que el papel fotográfico se ennegrecía más rápido con luz azul que con luz roja. Colocó papel más allá del extremo violeta del espectro, donde no se veía ninguna luz, y aun así se ennegreció.