970,000,000 kilómetros!
Antares es una supergigante roja, una estrella enorme y relativamente fría, en las fases finales de su vida. Brilla con luz roja en el corazón de la constelación de Escorpio. Antares tiene unos 970 millones de kilómetros de diámetro, aproximadamente 700 veces el ancho del Sol. Esa cifra corresponde al ancho de su superficie visible y podría desviarse hasta en una quinta parte, porque la distancia a la estrella es incierta.
El ancho de una estrella se calcula a partir de dos medidas: lo ancha que se ve en el cielo y lo lejos que está. El ancho aparente de Antares se ha medido con el Interferómetro del Very Large Telescope, en Chile. Este instrumento combina la luz de varios telescopios para ver detalles más finos de los que puede ver cualquiera de ellos por separado. Un equipo dirigido por Keiichi Ohnaka midió ese ancho aparente en algo más de 37 milésimas de segundo de arco, donde un segundo de arco es 1/3 600 de grado.
La distancia procede de la paralaje de la estrella, el pequeño desplazamiento de su posición a medida que la Tierra se mueve alrededor del Sol. Sitúa a Antares a unos 550 años luz, donde un año luz es la distancia que recorre la luz en un año. A partir de estas dos medidas, el equipo de Ohnaka concluyó en 2013 que Antares tiene 680 veces el ancho del Sol, es decir, unos 950 millones de kilómetros. En 2017, el Observatorio Europeo Austral, que gestiona el interferómetro, dio un valor de unas 700 veces.
La paralaje es pequeña y difícil de medir, así que la distancia podría ser cualquiera entre unos 470 y 670 años luz. En ese intervalo, el mismo ancho aparente corresponde a una estrella de entre unos 820 millones y 1 150 millones de kilómetros de diámetro. El brillo de la estrella cambia de forma lenta e irregular, pero dos medidas de su ancho hechas con un año de diferencia, en 2009 y 2010, coincidieron dentro de un margen del 0,2 %.
Las supergigantes rojas se forman a partir de estrellas que nacen con entre 9 y 40 veces la masa del Sol. Antares probablemente comenzó su vida con unas 15 veces la masa del Sol y desde entonces ha perdido el equivalente a unas tres masas solares de material, con lo que le quedan unas 12. El estudio de Ohnaka de 2013 estimó su edad en 11–15 millones de años. Se espera que Antares termine su vida como una supernova, la explosión de una estrella masiva.
Antares tiene una compañera, una estrella mucho más caliente que aparece a unos 2,7 segundos de arco de Antares en el cielo. Las dos giran una alrededor de la otra aproximadamente cada 2 700 años. La compañera permite a los astrónomos medir con bastante precisión la rapidez con que Antares pierde masa.
En 2017, el equipo de Ohnaka usó el interferómetro para hacer el primer mapa de cómo se mueve el gas en la atmósfera de una estrella distinta del Sol. El mapa mostró enormes masas de gas que suben y bajan a velocidades de hasta unos 20 kilómetros por segundo, en una atmósfera que se extiende hasta unas 1,7 veces el radio de la estrella. El equipo concluyó que la convección, el ascenso de gas caliente y el descenso de gas más frío, no puede explicar por sí sola estos movimientos.
La superficie visible también está en plena agitación. En 2025, astrónomos obtuvieron las primeras imágenes de esa superficie con espectropolarimetría, una técnica que mide la dirección en la que vibran las ondas de luz de la estrella en cada longitud de onda. Las imágenes muestran celdas de convección que duran varios meses. Las mayores abarcan alrededor del 30 % del radio de la estrella, casi la distancia de la Tierra al Sol.