5 centimetri!
Un cerillo es un palito delgado, casi siempre de madera, con una cabeza de sustancias químicas en la punta que se enciende en una llamarada al rasparla. El cerillo del explorador mide 5 centímetros de largo, desde la punta de la cabeza hasta el extremo del palito. Las normas sobre cerillos fijan una longitud mínima y no una exacta: dos normas regionales exigen que los cerillos de caja midan al menos unos 4 centímetros de largo.
Las normas sobre cerillos describen el palito, llamado vástago. Las normas de cerillos de seguridad de la Comunidad de África Oriental y de la CARICOM, la Comunidad del Caribe, exigen que los cerillos de caja midan al menos 40 milímetros de largo. El palito debe medir al menos 1.9 milímetros de ancho y de grueso. Entre los cerillos de una misma caja, la diferencia de largo no puede ser de más de 2 milímetros.
Los cerillos de carterita, que van en hileras dentro de una cubierta de cartón doblada, tienen su propia regla. Cada uno debe medir al menos 35 milímetros de largo, o 45 milímetros si se cuenta la base común de la que se arranca. Las normas no fijan una longitud máxima, y el cerillo de 5 centímetros del explorador cumple con ambos mínimos.
Hay dos tipos principales de cerillo. El cerillo de encendido universal se enciende al frotarlo sobre casi cualquier superficie. El cerillo de seguridad solo se enciende al rasparlo en la tira especial que está por fuera de su caja o de su carterita.
Un cerillo de seguridad reparte entre la cabeza y la tira las sustancias químicas que producen el fuego. La cabeza contiene clorato de potasio y azufre, entre otros ingredientes. La tira para raspar contiene fósforo rojo y sulfuro de antimonio. El cerillo está diseñado para no encenderse con facilidad, a menos que su cabeza se raspe contra esa tira.
Las normas comprueban que un cerillo se encienda de inmediato, arda como debe y se apague sin peligro. Según la norma del Caribe, su llama debe alcanzar al menos 10 milímetros de alto y arder durante al menos 10 segundos, o 6 segundos si el cerillo mide menos de 40 milímetros. La llama debe avanzar desde la cabeza por al menos una tercera parte del palito, y no más del 5% de las cabezas pueden estallar o soltar ceniza caliente.
Los palitos de los cerillos de caja se empapan en sustancias químicas para que dejen de brillar como brasa en cuanto se apaga la llama. Un palito no puede seguir brillando durante más de 3 segundos.
John Walker, un farmacéutico de Stockton-on-Tees, Inglaterra, fabricó los primeros cerillos de fricción prácticos, que se encienden al frotarlos. Su libro diario registra la primera venta que hizo de ellos, a crédito, el 7 de abril de 1827. El cliente, un tal señor Hixon, le compró 100 de sus «Friction Lights» («luces de fricción») y un estuche de hojalata para guardarlos.