145 nanômetros!
El VIH, o virus de la inmunodeficiencia humana, es el virus que causa el sida, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Sus partículas son más o menos redondas y de tamaño variable: miden de unos 120 a 200 nanómetros de diámetro, con un promedio de unos 145 nanómetros. Un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro.
No todas las partículas del VIH tienen el mismo tamaño ni la misma forma. Cada una está envuelta en una membrana, una capa delgada hecha de moléculas de grasa. El tamaño de una partícula es su diámetro, es decir, la distancia de un lado a otro.
Las partículas se miden con criomicroscopía electrónica. Para ello, se congelan muy rápido y se fotografían con un microscopio electrónico. En un estudio de 255 partículas maduras del VIH, los diámetros iban de 120 a 200 nanómetros, con un promedio de 145 nanómetros.
Una revisión de 2012 sobre la estructura del VIH da un intervalo algo menor: de 100 a 150 nanómetros. Las partículas nuevas no cambian de tamaño al madurar y adquirir su forma infecciosa.
La membrana exterior está salpicada de espículas, unas puntas formadas por una proteína llamada Env. Las espículas se aferran a una célula y unen la membrana del virus con la de la célula, y así comienza una infección. Dentro de la membrana hay una cubierta en forma de cono, la cápside, formada por unas 1,500 copias de una sola proteína.
La cápside guarda dos copias de los genes del virus, escritos en cadenas simples de ARN, una molécula emparentada con el ADN. Los conos separados de estas partículas medían en promedio 119 nanómetros de largo y 60 nanómetros de ancho en su parte más ancha. De las 255 partículas cuyo diámetro se midió, alrededor de un tercio contenía dos conos o más, y las que tenían dos eran más grandes en promedio: 159 nanómetros de diámetro, frente a 134.
En 1981, los médicos informaron por primera vez de una enfermedad nueva que debilitaba el sistema inmunitario. Los virólogos franceses Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier cultivaron células tomadas de los ganglios linfáticos inflamados de pacientes. Encontraron un virus nuevo que brotaba de esas células. El virus infectaba y mataba linfocitos, un tipo de glóbulo blanco al que pertenecen las células T, esenciales para las defensas del cuerpo.
Pronto, otros grupos de investigación demostraron que este virus, hoy llamado VIH, causa el sida. Por este descubrimiento, Barré-Sinoussi y Montagnier recibieron la mitad del Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2008. El anuncio del premio señaló que, con un tratamiento exitoso, las personas con VIH pueden esperar vivir más o menos lo mismo que quienes no lo tienen.