1 meter!
Rafflesia es un género de plantas parásitas de los bosques del sureste de Asia. Un género es un grupo de especies muy emparentadas entre sí. El explorador muestra su especie más grande, Rafflesia arnoldii, cuya flor mide alrededor de 1 metro de diámetro cuando está completamente abierta. En 2026, la especie tiene la flor individual más grande conocida de todas las plantas.
El tamaño de una flor de Rafflesia es su diámetro, es decir, el ancho de la flor abierta de un extremo a otro de sus lóbulos rojos, parecidos a pétalos. En botánica se indica que la flor de Rafflesia arnoldii mide 1 metro de diámetro. Esta especie crece en Indonesia, incluida la isla de Sumatra.
El género tiene unas 40 especies, y las demás tienen flores más pequeñas. La flor de Rafflesia cantleyi, de la Malasia peninsular, mide en promedio de 30 a 55 centímetros de ancho. La especie más pequeña descrita hasta 2016, Rafflesia consueloae, de la isla de Luzón, en Filipinas, mide en promedio unos 10 centímetros.
El aro gigante forma una enorme estructura floral. También se le llama flor cadáver, nombre que también lleva Rafflesia. Sin embargo, esa estructura es un conjunto de muchas flores pequeñas, no una sola flor, y la planta no está emparentada con Rafflesia.
Rafflesia arnoldii no tiene tallo, hojas ni raíces verdaderas, y su flor es la única parte que se puede ver. El resto de la planta vive en forma de hilos delgados dentro de vides tropicales del género Tetrastigma, y toma de la vid el agua y el alimento que necesita.
Un capullo se abre paso a través de la corteza de la vid y crece despacio. En un estudio hecho en Sumatra, los capullos tardaron de 339 a 497 días, unos 11 a 16 meses, en pasar de ser un capullo pequeño a una flor abierta, y uno se abrió cuando medía 22.4 centímetros de ancho. La flor abierta duró de 5 a 7 días. Se calcula que el ciclo de vida completo, de la semilla a la flor, dura unos tres a cinco años.
Cada flor es masculina o femenina. Su olor a carne podrida atrae a las moscas carroñeras, es decir, moscas que buscan animales muertos, y son ellas las que polinizan la flor.
En 2023, un equipo de investigación calculó que alrededor del 60 por ciento de las especies de Rafflesia están en riesgo de extinción. Algunos de los bosques donde crecen se están talando para convertirlos en tierras de cultivo, y cultivar estas plantas fuera de su entorno natural ha resultado difícil.
En el Jardín Botánico de Bogor, en Indonesia, un equipo de botánica empezó en 2004 a injertar vides infectadas en vides del propio jardín. El primer capullo apareció en 2010. Los intentos de cultivar la planta a partir de semillas comenzaron en 2012, y en 2022 floreció en el jardín una Rafflesia arnoldii cultivada de esa forma.