17 나노미터!
El circovirus porcino es un virus que infecta a los cerdos y, hasta 2026, uno de los virus más pequeños que se conocen. Sus partículas miden unos 17 nanómetros de ancho, y un nanómetro es una milmillonésima de metro. Esa medida es el diámetro de la diminuta bola de proteína que guarda el ADN del virus.
Cada partícula es una coraza de proteína, llamada cápside, sin ninguna envoltura exterior. La cápside está formada por 60 copias de una misma proteína, reunidas en 12 grupos de cinco. Esa disposición le da la simetría de un icosaedro, una figura con 20 caras triangulares. La coraza tiene unos 2.5 nanómetros de grosor.
Las mediciones publicadas van de unos 15 a 25 nanómetros. En 2019, un equipo de investigación que purificó el virus midió partículas de unos 17 nanómetros de diámetro en imágenes de microscopio electrónico. Un estudio de 2003 construyó un modelo tridimensional a partir de imágenes de partículas congeladas y obtuvo unos 20.5 nanómetros, medidos hasta las puntas de los grupos de proteína, que sobresalen un poco. El Comité Internacional de Taxonomía de Virus (ICTV) indica de 15 a 25 nanómetros para los circovirus porcinos y para un virus emparentado que infecta a los loros.
Dentro de la cápside hay un único anillo de ADN de una sola cadena, que tiene 1,759 bases de largo en el tipo llamado PCV1 y 1,768 bases en el PCV2. Ese ADN circular le da nombre al virus: “circo” viene de “circular”.
El ADN contiene dos genes principales. Uno produce una proteína necesaria para empezar a copiar el ADN, y el otro produce la proteína de la cápside. Hasta 2026, el ICTV describe los genomas del PCV1 y del PCV2 como los más pequeños entre los virus de los que se ha comprobado que se multiplican por sí solos en células de mamífero.
Las infecciones naturales parecen limitarse a los cerdos, incluidos los jabalíes, y el virus se transmite sobre todo cuando los cerdos tragan restos de excremento infectado. El PCV1 no se ha relacionado con ninguna enfermedad. El PCV2 es una de las principales causas de una enfermedad de desgaste que afecta a lechones de 8 a 16 semanas de edad y les provoca pérdida de peso, dificultad para respirar, ictericia, ganglios linfáticos inflamados y diarrea. La enfermedad se puede controlar vacunando a los cerdos.
Las partículas son difíciles de destruir. El PCV1 resiste ácidos con un pH de 3, el calentamiento a 70 °C durante 15 minutos y solventes como el cloroformo.