2.5 nanómetros!
Un fosfolípido es el tipo de molécula parecida a una grasa con la que se construyen principalmente las membranas celulares. Tiene una cabeza que es atraída por el agua y dos colas que evitan el agua. Desde el borde exterior de la cabeza hasta las puntas de las colas, un fosfolípido mide unos 2,5 nanómetros de largo, y un nanómetro es una milmillonésima de metro.
La cabeza de un fosfolípido es un grupo que contiene fosfato, unido a una molécula pequeña llamada glicerol. Las dos colas son ácidos grasos, cadenas largas de átomos de carbono e hidrógeno que suelen tener de 10 a 20 átomos de carbono. Cada carbono añade unos 0,13 nanómetros a la longitud de una cola.
La longitud exacta depende de las colas y de cómo estén dispuestas. En una membrana viva, las colas son fluidas: se doblan y se retuercen. Una obra de referencia sobre biología celular da 2 nanómetros, de la cabeza a la cola, para un fosfolípido típico.
Mediciones revisadas en 2000 determinaron que una capa de fosfatidilcolina, un fosfolípido común, tiene unos 2,2–2,3 nanómetros de grosor cuando es fluida, y 2,6 nanómetros en una forma más fría y ordenada, con las colas más rectas. La capa tiene el espesor de una sola molécula, así que esa es la distancia que alcanza una molécula desde el centro de una membrana hasta su superficie. Cada molécula de una capa fluida ocupa unos 0,6–0,7 nanómetros cuadrados de la superficie. Por tanto, las estimaciones de la longitud van de unos 2 a 2,6 nanómetros.
Como sus cabezas son atraídas por el agua y sus colas no, los fosfolípidos en agua se disponen con las colas enfrentadas entre sí y las cabezas hacia fuera. Forman una doble capa que separa el agua de un lado del agua del otro. Calentados en agua, los fosfolípidos suelen formar por sí solos esferas diminutas, con las cabezas fuera y las colas dentro.
La forma de las colas ayuda a mantener fluidas las membranas. Una cola con solo enlaces simples entre sus átomos de carbono es bastante recta. Un doble enlace introduce en la cola una curva de unos 30 grados, y estos quiebros separan las moléculas vecinas. Eso evita que una membrana se ponga rígida con el frío.
Benjamin Franklin vertió como máximo una cucharadita de aceite en un estanque cercano a Londres y vio cómo se extendía sobre quizá medio acre. El aceite formó una capa del grosor de una molécula. Las moléculas del aceite son de un carácter similar al de las que forman cada capa de una membrana celular.
Una cucharadita contiene unos 5 centímetros cúbicos, y medio acre son unos 2 000 metros cuadrados, así que la capa tenía aproximadamente 2,5 nanómetros de grosor. Más tarde, Agnes Pockels inventó una forma de crear estas capas de una sola molécula en el laboratorio, lo que permitió a los científicos determinar con precisión el tamaño de las moléculas.